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Alemania apostó por normas estrictas para viajeros que ingresen al país con la obligatoriedad de certificar el estado de salud antes de subir al avión y cuarentena obligatoria en determinados casos, que serán regularmente revisadas en base a la evolución de la pandemia.

Jens Spahn, ministro alemán de Sanidad, subrayó hoy en rueda de prensa que con el objetivo de “minimizar” una importante entrada de contagios, el Gobierno ha optado por una normativa “comparativamente estricta” de ingreso al país, basada en las tres categorías conocidas: zonas de riesgo, de alta incidencia y de riesgo por presencia de mutaciones.

Todo el que quiera subir a un avión para viajar a Alemania deberá presentar a la aerolínea un test negativo o un documento que certifique haber recibido la pauta completa de la vacuna o haber superado al COVID-19, así como un formulario digital de ingreso al país.

Además, todo viajero procedente de cualquiera de las tres zonas deberá guardar una cuarentena de diez días, que podrá acortarse únicamente con la presentación de un test negativo, a excepción de las zonas de riesgo por mutación, donde no será posible. A ello se le suma que sólo ciudadanos alemanes o extranjeros con residencia en Alemania podrán ingresar en el país procedentes de una zona de riego por mutaciones.