Una fractura de cadera es una lesión grave, puede afectar seriamente la calidad de vida del adulto mayor y hasta poner en riesgo su vida.

Después de la caída, es muy importante llevar al paciente lo más pronto posible al centro de salud, a fin de que reciba un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado para su caso.

De lo contrario, se corre el riesgo de que quede postrado o sufra dolores intensos en forma permanente.

El doctor Alfonso Lazo, traumatólogo ortopedista de la Clínica Ricardo Palma, explica que en la actualidad existen diversas opciones de tratamiento dependiendo la localización y configuración de la rotura, así como, el estado funcional de la persona.

Los factores de riesgo más frecuentes son:

Osteoporosis: Disminuye la cantidad y calidad del calcio en los huesos, predisponiendo a las fracturas con impactos leves

Género: Más común en mujeres, dado que la osteoporosis tiene mayor prevalencia en ellas; además, pierden densidad ósea más rápido que los hombres

Afecciones crónicas del paciente: Algunas enfermedades hacen que el riesgo de caídas sea mayor, pues causan fragilidad en los huesos, por ejemplo, trastornos endocrinos como la tiroides hiperactiva o trastornos intestinales que pueden reducir la absorción de vitamina D y de calcio, etc.